Más alla de la rueda, comienzo con breves enunciados, verbos llenos de pretención y soberbia que envuelven mis ojos en una nebulosa bañada en placer. Placer de ver la muerte del enemigo bajo mi bota ensangrentada de ira, bañada en rencor, empapada de venganza. Vengaza insoslayable contra las piedras de gente ciega dispuestos a lamer los pies vomitivos de poderosos sin sentidos. Sentido de justicia en nuestras propias manos, motivadas por alcohol bendito que golpea nuestros craneos, rasga nuestras visceras, cercena nuestra culpa. Culpa que cargamos día a día, confiados en mensajeros santos que fornican niños y predican con una mano en la biblia y la otra en el falo, sin asco. Asco del ser humano, creador de todo, de la salvación y la perdición, creador del blanco y el negro, el comienzo y el fin... es el odio mutuo, es la prosa llena de lamento, es un alma resignada.
Aún asi, seguiré viendo más alla de la rueda.
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