Son los pies que avanzan hacia el comienzo
o retroceden hacia un final
de un cuento de sinsabor, normal,
un despegue al fondo de lo que pienso.
Valorar la tristeza de un incienso
en el sueño equivocado, desbocado,
invita a una reunión con un desvelado
revelado contra su reinante monotonía,
lucha que termina extraviando la sintonía,
de una mente embriagada de emoción.
¡Revive, hombre sin llama ni religión!
El peso de tus palabras tienen la sensación
de corroer tu frágil y tendido corazón.
El peso de pensar tu vida tiene la sensación
de colapsar tus venas de vacío y tensión.
El peso de estar aquí matando la pasión
tiene la sensación de perder el regreso
de una embriagada emoción