Apaciguando mi corazón a tanto sobresalto en la selva de cemento, busco armonía en melodías estridentes que lo que menos entregan es lo que necesito... sin embargo las acojo, las disfruto, me baño en ellas y desmenuzo cada nota y cada tempo sin saber qué rayos es una nota y un tempo. Viajo por mis sueños bizarros y me sitúo en un subterraneo, copado de humo, brindis en cualquier lado y por cualquier motivo. Tres pasos y al pequeño escenario, golpeando cajas y platillos, imaginando que cada golpe lo sienta cada individuo que salta, grita y vibra con las sensaciones que te ofrece una noche eterna como la de un subterraneo.
Vagabundo de los pensamientos, que en algún momento encontró una cama en su camino sin sentido y se recostó eternamente por un par de minutos solo para pensar que hacer en un par de años más... tardó dos años pensando algo que hacer en 2 minutos: buscar la armonía en la estridencia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario