Es un día más boca abajo
frágiles hojas en patas debajo,
alza el brillo el astro vecino,
por un rato amigos, y rostro cancino.
Recorre el mundo por un fin
un ladrido que anuncie el devenir
del extraño hombre de paso muerto,
sonrisa muda y corazón desierto.
La sombra es extensa
se pierde en la esquina
en harápos y madera,
la perra yace serena.
Aquel hombre
cumplió su cometido
el alma se ha sometido
y en vano fue cada ladrido.
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