Extensas planicies marcan postales
de un nuevo viaje de oleajes y lluvia
de sueños manifiestos, signos y señales
del fin del mundo donde el amor diluvia.
Negamos adversidad y rompimos cadenas
del cemento insensato al verde noble
abrazando la belleza con nuestras venas
escribiendo en la tierra con pasos de roble.
Gentil nuestro paso y gentil cada abrazo
de la brisa marina firme en nuestros pulmones,
gentil cada mirada y cada saludo es un lazo
de amor propio y profundas reconciliaciones.
Oceano de furia
eco de nuestras palabras
sembradas en las manos de gente fraterna,
me inunda de recuerdos.
Oleajes de serenidad.
Oleajes de verdad.
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