Crees en la oscuridad tras el cielo
cuando el cielo es cobijo de esa oscuridad.
Crees en el lamento del caido en mal
y crees tambien en un poder con magnanimidad:
disoluto, burócrata, banal.
El crimen es cotidiano
tanto como el urbano café
en delegar la esperanza cliché
para un castigado ser humano.
Todos y nadie quiere cargar,
el milagro de la certidumbre
que el poderoso guarda en la cumbre.
En altivez prefiere cegar.
Todos y nadie quiere cargar.
la verguenza del egoísmo
una ventanita a un abismo
que digerimos y no queremos cagar.
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