Si el entorno jamás regala nada
y nada es lo que parece
y parece que todo es posible
y es posible que pueda suceder
y sucede que aquí estoy
y estoy inquieto por no detener
y detener mi mente es mentir.
No quiero mentirle a mis sueños
cuando soñar es todavía nuestro
y es donde invierto mi tiempo con orgullo:
solemnemente sueño mi siguiente paso,
con bastante realidad,
con inesperada crueldad,
con resignada pasividad,
con inevitable ansiedad.
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