jueves, 3 de diciembre de 2009

Mientras quiebro una rama y silbo una hierba - Tobías Candegris

Miradas y códigos
valen más
que la palabra misma.
Y cuando se es cretíno
las palabras
llevan acento a azúfre.

Cada mano alzada
es afrenta,
cada espasmo de ojos
es ofensa,
cada pie que se arrastra
es puñal,
cada lapiz sangrante
es sentencia.
Y el café se torna helado
haciendo cada sorbo
un beso antártico,
un trago satánico,
un sorbo anestésico.

Ahora es cuando los pasos
de mirada disminuída
de acople bestial
y camino onírico
hablan azulosos
y acusan el peso
de palabras perdidas,
miradas fatales,
códigos indescifrables...
realidades
que retuercen
pensamientos y tormentos,
mientras quiebro una rama
y silbo una hierba
con el dibujo del pasado
a mi costado
sentado
pesado
abandonado.

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