Hay perjuicio.
Hay daño en cada recodo,
injuria en cada paso
sin poder encontrar el regazo
en el consuelo
tan malamente gastado,
en los brazos
de su amor y su vida
donde existe
siempre la salida.
La vida no cambia
tampoco el deseo
de cambiar la vereda,
exiliar el infortunio
que nuestras conciencias heredan.
Abrázanos, destino, con una sonrisa.
Acógenos, vida, con un respiro.
Consuelanos,
amor,
con un sueño.
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