Mi alma juega a ser un dios
persuadiendo mi acción
impulsando mi corazón
y manipulando mi razón.
Estable, no estoy...
mi mirada está perdida
en un infinito sin dirección
donde me ahoga cierta presión
creyendo estar en cierta misión.
Absurdo creo
dejarme nublar sin resistir
de lo negativo, no huir,
sin embargo abrazo el gris
me empapo
con la lluvia del indigente,
me arropo
con el color de ciudad,
y camino nuevo rumbo
respirando rara tranquilidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario