Sus latidos son temor
y su mirada suspicaz
camina y recorre su mundo;
un perro enjaulado, moribundo.
Se dice olvidado
y llueve de sus ojos
recordando el pasado
en sus manos el testimonio
invisible, sin reparos
camina y recorre su mundo;
un perro enjaulado, moribundo.
Solo alerta unos harapos
que recoje indiferente
su mirar de luna creciente
que esconde, ya disfrazado.
Camina y recorre su mundo;
un perro enjaulado, moribundo.
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