Se levanta, lóbrego, nublado,
día de pobre gris apagado
se rasca la cabeza ofuscado,
busca provocación o un altercado.
Manos sucias engullen comida
con fruición, su hambre casi merecida.
Hacia un costado, mirada perdida
a la luz de la mañana, una luz sin vida.
Vuelve a su cubil, quiere imaginar
agachando la cabeza necesita escuchar
el estruendo, acordes para vibrar
se azota en su mundo. Solo quiere volar.
Observa y escucha la lluvia caer
en la ventana, de pronto quiere saber:
¿qué tan humedo es el mundo por conocer?
Ahora es parte de la lluvia y no quiere volver.
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