Y el camino en un comienzo
se dibujo en tierra árida
quizas sembrando,
quizas jugando,
pero fue el aroma en cada paso
en que los negativos
se impregnaban de color
y los silencios
se empapaban de cadencia.
Ahora somos nosotros
dibujados en propia esencia,
nuestras manos enlazadas
para felicidades
merecidamente, emplumadas.
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