lunes, 19 de julio de 2010

Por mi amor interminable

La mente enfila al sur en potente sentimiento
al soñar las manos de la amada, su calor siento
al extrañarla y verla en helada naturaleza
volar el mundo en un gesto, vitoreando la proeza,
correr con fervor al nido del animal salvaje
y gritar con ellos y volar con noble plumaje
los cielos de misticismo, magia verde eterno
Humanos finitos que no sabremos del averno.

Los tres días fueron la amenaza perfecta
de esa supuesta soledad adversa que proyecta
los miedos del pesar y la piedra del lamento
cuando nado en la sombra como un muerto.
Inicio y final fueron luz y plenitud profundos,
fue volar más alto que soñadores furibundos,
fui el poema perfecto y fui el pan crujiente
la llama de la vela que no llora, flama valiente.

Mi pluma sigue quieta, pues sabe que me ayuda
cuando lóbrego el corazón se ahoga, se inunda
y la dejo libre porque la amo, tal como a ella,
omnisciente que adoro, mas su mirar de doncella
ansío contemplar en sereno rostro sin dueño,
ni cuando la vida ilumina ni la lluvia quita su sueño.
Vuelvo a ella y el paso es eterno e intolerable...
Tranquilo marcho, llegaré a ella, por mi amor interminable.

1 comentario: